martes, julio 19, 2005

Fin de semana en Cazorla

Buen fin de semana este que hemos pasado en Cazorla, mas concretamente en Burunchel, en un par de casas rurales muy bien equipadas todo hay que decirlo.

El viaje de ida fue toda una aventura, y al final después de equivocarnos de camino hasta cuatro veces, los GPS no funcionaron bien, por fin llegamos a nuestro destino. Tras instalarnos en la casa y distribuirnos los dormitorios, procedimos a ingerir la suculenta cena que traíamos desde casa, tortillita de patatas, albóndigas con salsa de almendras, filetitos empanados al estilo "cani" y al estilo "Esther", todo ello acomodados en la terraza de la casa, disfrutando del calorcito de la sierra jienense.

Después de la cena, llegó el turno de bebernos unas copitas o mas bien bebernos una botellita porque cayeron enteras un Ron Matusalén Reserva de 15 añitos y un Southern Confort, dios mío que bueno esta el Matusalén, va por ti Iván. A la vez que disfrutábamos de estos deliciosos néctares, y como suele ser habitual en estos casos, apareció la rivalidad entre sexos, y se produjo un desafío chicos contra chicas al famoso juego Trivial Pursuit, sobra decir que el sexo masculino ganó por paliza al sexo femenino, no obstante, por ser caballerosos les ofrecimos la revancha al Scatergoris, pero como es normal volvieron a perder. Después de soberana paliza a ambos juegos continuamos charlando un rato antes de que cada uno se fuese a descansar, o a hacer lo que correspondiese en su caso.

Al día siguiente, después de dejar tirado al hombre que lleva las actividades (a las 8:30 de la mañana se iba a levantar rita), nos dimos una vueltecita por la sierra, no sin antes asesorarnos sobre las rutas a través de la recepcionista del complejo y de que le clavaran 1,20€ a Domy por un mapa. Estuvimos en lo que según nos dijeron era una cascada, pero lo que no nos dijeron era que el agua no estaba. Aún así, algunos valientes se dieron un bañito en una poza del río Guadalquivir, y digo lo de valientes porque el agua estaba un poquito fresquita.

De vuelta a la casa, los hombres nos dispusimos a preparar la comida, porque según acordamos en la apuesta de la noche anterior las mujeres limpiaban si perdían en los juegos. Como seguidores del maestro Arguiñano cocinamos unos deliciosos espaguetis con los que llenar el estomago. Como era de esperar las niñas nos hicieron el gato y nos toco limpiar a nosotros, tienen una cara impresionante.

Después de una siesta, el que pudiera echarla ¡que caló! y de un refrescante bañito en la piscina, preparamos un pedazo de barbacoa con unos pinchitos, unas hamburguesas y unos churrasquitos que estaban para chuparse los dedos, todo ello acompañado de una ensaladita, por aquello de la línea, de un lambrusco (vino espumoso italiano). Tras la cena, otra oportunidad para que las niñas nos ganaran al Trivial, pero no hubo forma, volvimos a darles una paliza.

Al día siguiente, desayuno, recogida y vuelta para Málaga, bueno algunos afortunados, o sea todos menos yo, pudieron tapear por Granada antes de volver. Más o menos esa fue la aventura en Cazorla, lo suyo sería repetirla con más días para poder hacer más excursiones. Yo me lo pase muy bien, y espero que los demás Domy, Cani, Espe, Hind, Esther, María, Wir y Stoner también disfrutaseis.

Ah, cuando me pasen alguna foto interesante de la aventura la pondré.

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